¿Qué pasará en la economía y en nuestras vidas a corto, mediano y largo plazo?

Hoy, como todos, desde casa y viendo esta película digna de Hollywood que nos tocó vivir, me atrevo a escribir unas líneas simples, fáciles de entender, sobre lo que está por venir.

Parto de la idea de que soy un ser humano que reacciona igual que muchos. Estos días he pasado por toda clase de estados de ánimo y actitudes sobre la crisis sanitaria.

Primero, pensar que no era un problema y estaba todo en China; reírme con los memes a la distancia o, de plano, ni pensarlo: ni siquiera pasaba por mi cabeza que esto fuera algo en nuestra agenda.

Luego, sorpresa cuando leo la nota de que Rusia cierra la frontera y aún más cuando veía a Italia y los primeros brotes; miedo cuando, sin saber si eran reales, aparecían videos del gobierno chino forzando la captura de gente enferma como para llevarla a algún lugar (me imaginaba desde un campo de concentración hasta algo peor).

Regresar al “no pasa nada, está lejos” y seguir con mi vida, animado, vendiendo, trabajando, pensando en los planes de año, en las vacaciones, para a la postre ver con asombro al presidente de Canadá comunicar que cierran la frontera con Estados Unidos; que estos últimos cancelan, a su vez, los vuelos de Asia, Europa y hasta los del Reino Unido.

Animado porque, aun con esto (pensaba), a nosotros no nos va a afectar y tampoco a mi negocio, así que planeo viajes de trabajo. Un par de días antes de irme, ver en las noticias los ríos de gente en el aeropuerto de la Ciudad de México buscando cómo regresar a sus ciudades o países; miedo a quedarme varado entre tanta gente y no poder volver rápidamente.

Pensar por primera vez que debo cuidar mi salud para cuidar a mi familia y por primera vez resuena en mi cabeza el no ser irresponsable con mis decisiones, pero… ¿cuándo había sido irresponsable trabajar? Pues hoy parecería que lo es.

Sorprenderme por ya no saludar con nuestros gestos, sino con la reverencia al estilo japonés que hemos importado en nuestra cotidianeidad. Sentimientos encontrados cuando me veo a alguien en el supermercado y ambos preferimos no acercarnos para ahorrarnos el momento incómodo de cómo demostrar nuestra cortesía.

Asombrado por ver noticias de primeras reacciones de empresas y leer comentarios a favor y en contra de ellas: dejar a la gente sin sueldo un mes, despedirla por falta de liquidez para la nómina; otros empleados y patrones organizándose con solidaridad, todos cobrando menos para soportar y superar el trago amargo.

Restaurantes que solían tener largas filas en sus reservas hoy pidiendo apoyo para que les pidamos a domicilio, con precios bajos, con mensajes francos de “solicitamos tu apoyo no para el dueño, sino para ayudar a los meseros y los cocineros”. Gente, en general, organizando colectas para ayudar a amigos que perdieron su empleo.

Días de dormir poco, de pensar sobre cómo voy a resolver esto; de sentirme animado, con la esperanza de que sacaremos provecho de este hito para crear un mejor lugar para nuestros hijos; algunos más, preocupado por los pagos de clientes y el futuro de nuestros colaboradores; de afrontar y agradecer el reto, de amanecer con la bandera de síganme todos y transmitir fortaleza entre mis seres cercanos; otros tantos, preocupado por la inseguridad en los próximos meses y otros muy animado también por aprovechar este momento para idear más productos y servicios.

Ayer en House Party —una app que nunca pensé descargar en mi vida— nos reunimos mis amigos y yo a comentar el punto. Les decía que yo soñaba con un escenario de visitantes extraterrestres, pero nunca con esto que terminó pasando: de no poder salir por miedo a un virus, al más puro estilo de una película de zombies.

Veo reacciones en todos lados, pero creo que nadie tiene la sabiduría para resolver esto, por ser un momento único, nunca antes visto.

Por primera vez un paro de la economía de todos los sectores, de todas las industrias, de todos los países. Por primera vez, nadie se salva.

No hay negocio que no esté preocupado, no hay empresario que duerma tranquilo, no hay gobernante que sepa exactamente qué hacer.

Por la noche, con la libertad de tomarme un tequila ya que todos se acostaron, hago un recuento de sumas y restas del día. En mi mente aparece que, en lugar de deprimirme, es mejor tomarlo como terapia. Pienso lo siguiente:

  • Por primera vez todos tendremos que apoyarnos para salir de esta: quien te renta, el empleado, el cliente, el banco a quien le debes, y esta solidaridad nos hace sentir más humanos.
  • Que el mundo saldrá adelante, pero con una actitud diferente.
  • Que esta crisis dolerá, pero no matará; esto será temporal. La economía se irá recuperando, porque todo el planeta tiene que trabajar y al mismo tiempo.
  • Que será clave actuar rápido y preferir el atrevimiento a la excesiva planeación: “better done than perfect”.
  • Que, sin duda, habrá oportunidades para quien se levante temprano y tenga la mente clara en medio del caos.
  • Que es un momento de participación total en las organizaciones. La mejor idea no es de un solo líder, sino de muchos; la responsabilidad de hundirnos, flotar o crecer está en manos de todos, no de uno.
  • Que la responsabilidad principal por ahora es nuestra salud física y mental.

Ahora bien, ¿qué debe pasar? Como principio personal, siempre busco la simpleza en mi pensamiento para concluir en algo. Esta es mi percepción:

1: Solidaridad forzada: el banco dará más plazo con las mismas o mejores condiciones; el inquilino pedirá bajar la renta y el plazo; el arrendatario ayudará; el proveedor de cualquier producto o servicio pedirá apoyo a sus trabajadores; ellos lo darán; asistirás a tus vecinos como ellos a ti. Cadena de favores como forma de vida diaria por un buen rato.

2: Filtro: aún con la solidaridad de todos, en la cadena muchos negocios e incluso sectores no resistirán. Habrá cambio de manos; negocios que quizá no vuelvan a existir y otros que tendrán que reinventarse.

3: Los que quedaron: después del filtro quedarán menos; habrá fusiones y adquisiciones; brotarán nuevos negocios y servicios; la economía en la nube crecerá aceleradamente; se re-modelarán negocios establecidos (colegios, universidades y muchos otros no serán igual); nuevos esquemas de trabajo para mitigar el riesgo como empresas; se ajustarán precios a la baja y veremos descuentos en todo; grandes ex-empleados ahora de emprendedores, en un mundo en el que cada día la empresa chica y mediana será más fuerte en las economías mundiales.

4: Estabilizar el vuelo, pero a 5,000 pies de altura, no a 10,000: todo regresará y se estabilizará en una economía golpeada, al mismo tiempo con menos recursos, gastará menos, primero en lo indispensable, luego en lo no tan indispensable; habrá industrias que regresarán rápido, otras que se tardarán más y muchas nuevas. Menos dinero para todos, pero de nuevo todos operando. Veremos una revolución de negocios, muchos, y al verlos diremos una vez más “chin, ¿cómo no se me ocurrió eso?”.

5: De nuevo llegar a los 10,000 pies, pero con otra actitud: convencido de que habrá un antes y un después de este momento histórico. En la estabilización veremos que lo normal será la escuela y la universidad desde casa; menos consumismo; casi todas las industrias online formal; más gasto en disfrutar la vida (viajes de recreación); caerá aún más la compra de autos; la gente querrá trabajar o probar más el home office; los países se apoyarán por bloques más que de forma global; se acelerarán industrias (energías renovables, medicina, servicios al adulto mayor); nos moveremos menos; se forzará a tener menos tráfico en auto; el valor de los negocios cambiará y los más caros serán aquellos con visión de jetsons y valdrán menos los que están en soluciones de la era de los ochenta (petróleo entre ellos); los países se endeudarán y vía impuestos pagaremos todos por muchos años esta carga; los fondos de pensiones invertirán en productos alternativos, diferentes, para balancear sus inversiones y mejorar retornos; todo lo verde, lo renovable, el foot print, lo eléctrico, lo biodegradable ya no será moda, será todo. Toda industria cambiará y las que ya estaban en ese camino se acelerarán y crecerán bestialmente.

Me mantengo positivo para ver en esto un efecto de depuración que nos deje un lugar mucho mejor para todos. Espero que así sea. Ya veremos la respuesta que nos guarda el futuro.

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Jose Villarreal
Especialista en la originación de casos de negocio inmobiliarios, desde la planeación hasta la ejecución de proyectos en diversas zonas del país. José se destaca por la implementación de estrategias de planeación y Desarrollo inmobiliario para gobiernos, corporaciones, family offices e inversionistas privados en todo el país, lo cuál comparte activamente en foros inmobiliarios nacionales e internacionales.
José busca ayudar a los clientes a tomar decisiones mejor informadas.
Contacto: jose@orange.com.mx

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